Cómo orar por otros: guía práctica de intercesión
Cómo orar por otros paso a paso: qué dice la Biblia sobre la oración de intercesión, un método sencillo, cómo orar por tus enemigos y orar en comunidad.

En este artículo
Orar por otros, o interceder, es presentar ante Dios las necesidades de otra persona como si fueran tuyas. Para hacerlo bien no necesitas palabras especiales: basta con saber por quién oras, pedir cosas concretas, apoyarte en la Escritura y ser constante. En esta guía verás qué dice la Biblia sobre la oración de intercesión, un método práctico de cinco pasos, cómo orar por quienes te han hecho daño y cómo orar en comunidad cuidando la privacidad de los demás.
Qué es la oración de intercesión
Interceder significa «ponerse en medio». Quien intercede se coloca entre Dios y otra persona, no para reemplazarla, sino para acompañarla y llevar su carga ante el Padre. Pablo lo pide como una prioridad para toda la comunidad cristiana:
AMONESTO pues, ante todas cosas, que se hagan rogativas, oraciones, peticiones, hacimientos de gracias, por todos los hombres; — 1 Timoteo 2:1 (Reina-Valera 1909)
(La Reina-Valera 1909, que usamos en todo el artículo, conserva la ortografía de su época; las mayúsculas del inicio marcan el comienzo del capítulo.)
Y Santiago añade una promesa que ha animado a generaciones de creyentes:
Confesaos vuestras faltas unos a otros, y rogad los unos por los otros, para que seáis sanos; la oración del justo, obrando eficazmente, puede mucho. — Santiago 5:16 (Reina-Valera 1909)
Orar por otros no es un servicio reservado a pastores, sacerdotes o «personas muy espirituales». Es parte de la vida de todo discípulo. Pablo pide orar «en todo tiempo… por todos los santos» (Efesios 6:18), y Samuel llega a decir que dejar de orar por su pueblo sería pecar contra Dios (1 Samuel 12:23).
Grandes intercesores de la Biblia
La Escritura no solo manda interceder; nos muestra cómo lo hicieron otros.
Abraham ruega por Sodoma
En Génesis 18, Abraham se entera del juicio que viene sobre Sodoma, donde vive su sobrino Lot. En lugar de quedarse callado, se acerca a Dios y pregunta:
Y acercóse Abraham y dijo: ¿Destruirás también al justo con el impío? — Génesis 18:23 (Reina-Valera 1909)
Abraham empieza con cincuenta justos y va bajando, con respeto y audacia a la vez, hasta llegar a diez. Su oración enseña dos cosas: que podemos hablar con Dios con confianza, y que la intercesión nace de conocer su carácter: «El juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?» (Génesis 18:25).
Moisés se pone en la brecha
Cuando Israel fabrica el becerro de oro, Moisés no defiende el pecado del pueblo, pero tampoco lo abandona. Le recuerda a Dios sus promesas a Abraham, Isaac e Israel (Éxodo 32:11-13), y llega a decir algo conmovedor:
Que perdones ahora su pecado, y si no, ráeme ahora de tu libro que has escrito. — Éxodo 32:32 (Reina-Valera 1909)
Moisés intercede con amor sacrificado: une su suerte a la de aquellos por quienes ora.
Jesús ora por los suyos y por nosotros
El capítulo 17 de Juan es la gran oración de Jesús antes de su pasión. Ora por sus discípulos («No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal», Juan 17:15) y luego amplía la mirada:
Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos. — Juan 17:20 (Reina-Valera 1909)
Eso nos incluye a ti y a mí. Antes de que aprendieras a orar por otros, Jesús ya había orado por ti. A Pedro le dijo: «yo he rogado por ti que tu fe no falte» (Lucas 22:32). Toda intercesión cristiana es, en el fondo, unirse a la oración de Cristo.
Un método práctico en cinco pasos
Muchas personas dicen «voy a orar por ti» y luego lo olvidan. Este método sencillo ayuda a que esa promesa se cumpla.
1. Haz una lista
Escribe los nombres de las personas por las que quieres orar. Puedes agruparlas para no abrumarte:
| Grupo | Ejemplos |
|---|---|
| Familia | Padres, hijos, pareja, hermanos |
| Cercanos | Amigos, vecinos, compañeros de trabajo |
| Necesidades urgentes | Enfermos, personas en duelo, desempleados |
| Iglesia y comunidad | Tu parroquia o congregación, líderes, misioneros |
| Autoridades y el mundo | Gobernantes, países en guerra, víctimas de desastres |
| Personas difíciles | Quien te ofendió, alguien con quien tienes conflicto |
Si la lista es larga, reparte los grupos entre los días de la semana.
2. Pide cosas concretas
«Bendice a Juan» está bien, pero «dale a Juan sabiduría para la entrevista del jueves y paz mientras espera la respuesta» te conecta más con su vida. Si no sabes qué necesita alguien, pregúntale con delicadeza: «¿Hay algo por lo que pueda orar por ti?». Y cuando de verdad no sepas qué pedir, recuerda que «el mismo Espíritu pide por nosotros con gemidos indecibles» (Romanos 8:26).
3. Ora con la Escritura
Las oraciones de la Biblia son un tesoro para interceder. Puedes poner el nombre de la persona en ellas. Por ejemplo, la bendición sacerdotal de Números:
Jehová te bendiga, y te guarde: Haga resplandecer Jehová su rostro sobre ti, y haya de ti misericordia: Jehová alce a ti su rostro, y ponga en ti paz. — Números 6:24-26 (Reina-Valera 1909)
Otras oraciones que funcionan muy bien así son Colosenses 1:9 (pedir sabiduría y conocimiento de la voluntad de Dios) y Efesios 3:16-19 (pedir fortaleza interior y conocer el amor de Cristo). Orar la Escritura te protege de pedir solo lo que tú crees conveniente y te une a lo que Dios mismo ha prometido.
4. Sé constante
La intercesión es más parecida a cuidar un jardín que a apretar un botón. Elige un momento fijo, por ejemplo al terminar tu oración de la mañana (aquí tienes algunas oraciones de la mañana para empezar), y ora por unas cuantas personas cada día.
5. Da seguimiento
Pregunta después: «¿Cómo te fue en la cita médica?». Anota las respuestas a la oración, aunque no sean las que esperabas. Con el tiempo, esa lista se convierte en un registro de la fidelidad de Dios, y la persona por la que oraste se sabe acompañada. Pablo daba gracias por aquellos por quienes oraba «siempre en todas mis oraciones haciendo oración por todos vosotros con gozo» (Filipenses 1:4).
Cómo orar por tus enemigos
Esta es quizá la forma más difícil de intercesión, y Jesús la pide expresamente:
Mas yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; — Mateo 5:44 (Reina-Valera 1909)
Él mismo lo vivió en la cruz: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen» (Lucas 23:34). Algunas ideas para empezar:
- Sé honesto con Dios. Puedes decirle: «Señor, no tengo ganas de orar por esta persona, pero quiero obedecerte».
- Empieza por poco. Pide para esa persona lo que pedirías para ti: salud, paz, encontrar a Dios.
- No ores contra nadie disfrazándolo de petición. «Que Dios le dé su merecido» no es intercesión.
- Orar no significa exponerte al daño. Perdonar y orar por alguien no te obliga a seguir en una relación abusiva ni a callar una injusticia. Puedes poner límites y orar por esa persona al mismo tiempo.
Con frecuencia, el primer cambio que produce esta oración ocurre en el corazón de quien ora.
Orar en comunidad y el muro de oración
La intercesión crece cuando se comparte. Pablo dice: «Sobrellevad los unos las cargas de los otros» (Gálatas 6:2), y también: «Gozaos con los que se gozan: llorad con los que lloran» (Romanos 12:15). Algunas formas de orar en comunidad:
- Grupos pequeños de oración en casa, en la parroquia o en la iglesia.
- Cadenas de oración, donde una petición urgente se pasa a varios intercesores.
- Muros de oración, físicos o digitales, donde cualquiera deja una petición y otros se comprometen a orar.
En las distintas tradiciones esto toma formas diversas. Los católicos y los ortodoxos, además, piden la intercesión de la Virgen María y de los santos, entendida como la oración de la Iglesia en el cielo que se une a la nuestra; muchos evangélicos prefieren dirigirse solo a Dios, y comparten con fuerza la oración de unos por otros en la comunidad. En lo que todos coinciden es en que orar por el prójimo es un acto de amor.
Privacidad y discreción al compartir necesidades ajenas
Pedir oración por otro es un regalo, pero puede convertirse en chisme si no se cuida. Antes de compartir una necesidad que no es tuya, piensa en esto:
- Pide permiso. «¿Te parece bien que pida oración por esto en mi grupo?»
- Comparte lo justo. «Oren por una amiga que atraviesa un momento difícil en su matrimonio» basta; no hacen falta los detalles.
- Omite nombres cuando la situación es delicada: salud mental, problemas legales, adicciones, conflictos familiares.
- No reenvíes capturas ni mensajes privados en grupos de oración.
- Revisa tu intención. Pregúntate si lo compartes para que oren o para que se enteren.
Una oración discreta protege la dignidad de la persona y no le quita nada de su fuerza: Dios conoce el nombre aunque los demás no lo sepan.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo debo orar por alguien?
No hay una medida fija. Algunas peticiones duran un día; otras, años. Puedes seguir orando mientras la necesidad exista y dar gracias cuando veas una respuesta.
¿Sirve de algo orar por alguien que no cree en Dios?
Sí. La Biblia invita a orar «por todos los hombres» (1 Timoteo 2:1), no solo por los creyentes. Puedes pedir por su bien, su paz y que encuentre a Dios, respetando siempre su libertad.
¿Qué hago si oro por alguien y no veo resultados?
Sigue orando y confía. A veces Dios responde de una forma distinta a la esperada, o en un tiempo que no es el nuestro. Llevar un registro te ayudará a notar respuestas que de otro modo pasarías por alto.
¿Tengo que decirle a la persona que oro por ella?
No es obligatorio, pero suele ser un consuelo. Un mensaje sencillo como «hoy oré por ti» puede animar mucho a alguien que se siente solo.
Para seguir
Si quieres orar por otros y que otros oren por ti, en Prayority tienes un muro de oración donde puedes compartir una petición, incluso de forma anónima, y tocar «Oré por ti» en las de los demás; recibirás un aviso cuando alguien ore por la tuya y podrás contar tu testimonio cuando Dios responda. Para tus intenciones más personales, la lista privada «Mis intenciones» te ayuda a no olvidar a nadie. Y si quieres empezar con la oración que Jesús nos enseñó, lee el Padre Nuestro explicado frase por frase.
Nunca oras solo
Comparte tu petición, también de forma anónima, y ora por otros en el muro de oración.


