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Biblia católica y protestante: diferencias reales (73 vs. 66 libros)

Biblia católica y protestante: por qué una tiene 73 libros y la otra 66, cuáles son los deuterocanónicos, de dónde viene la diferencia y qué comparten.

Equipo Prayority ·· 7 min de lectura

En este artículo
  1. Los libros que forman la diferencia
  2. De dónde viene la diferencia: hebreo y griego
  3. La Reforma y el Concilio de Trento
  4. Las Iglesias ortodoxas: un canon algo más amplio
  5. Otras diferencias que verás al abrirlas
  6. Lo que todos los cristianos comparten
  7. Preguntas frecuentes
  8. Para seguir

La diferencia principal entre la Biblia católica y la protestante está en el Antiguo Testamento: la católica tiene 73 libros (46 en el Antiguo Testamento y 27 en el Nuevo) y la protestante 66 (39 y 27). Los siete libros de más son Tobías, Judit, 1 Macabeos, 2 Macabeos, Sabiduría, Eclesiástico (o Sirácida) y Baruc, además de algunas secciones adicionales de Ester y Daniel. El Nuevo Testamento es idéntico en ambas. El resto de las diferencias tiene que ver con traducciones, notas y numeración, no con el contenido de fondo.

Los libros que forman la diferencia

Los católicos llaman a estos libros deuterocanónicos (“del segundo canon”), porque su lugar en la lista oficial fue discutido durante más tiempo que el de los demás. Los protestantes suelen llamarlos apócrifos, en el sentido de libros que pueden leerse con provecho pero que no se consideran Escritura inspirada. Las dos palabras describen los mismos textos desde dos puntos de vista.

LibroDe qué trata, en pocas palabras
TobíasUna familia piadosa en el exilio, un viaje acompañado por el ángel Rafael, oración y fidelidad.
JuditUna viuda valiente que salva a su pueblo frente a un ejército invasor.
1 MacabeosLa resistencia judía contra la imposición de costumbres griegas en el siglo II a. C.
2 MacabeosOtro relato de la misma época, con énfasis en los mártires y la fe en la resurrección.
SabiduríaReflexión poética sobre la sabiduría de Dios, la justicia y la inmortalidad.
Eclesiástico (Sirácida)Consejos de vida al estilo de Proverbios, escritos por Jesús hijo de Sirac.
BarucOraciones y exhortaciones atribuidas al secretario del profeta Jeremías; en muchas ediciones católicas incluye como capítulo 6 la Carta de Jeremías.

Además, en las Biblias católicas Ester contiene varios pasajes que no están en el texto hebreo (entre ellos, oraciones de Mardoqueo y de Ester), y Daniel incluye la oración de Azarías y el cántico de los tres jóvenes en el horno (en el capítulo 3), y las historias de Susana y de Bel y el dragón (capítulos 13 y 14).

De dónde viene la diferencia: hebreo y griego

Para entenderla hay que ir siglos atrás, antes de Jesús.

El canon hebreo. Las Escrituras del judaísmo, escritas en hebreo (con algunas partes en arameo), se transmitieron en un conjunto que los judíos cuentan como 24 libros. Su contenido coincide con los 39 libros del Antiguo Testamento protestante; la diferencia en el número se debe solo a que algunos se cuentan juntos (por ejemplo, los doce profetas menores forman un solo libro).

La Septuaginta. Entre los siglos III y I a. C., comunidades judías de habla griega, sobre todo en Alejandría, tradujeron las Escrituras al griego. Esa traducción, llamada Septuaginta, circulaba junto con otros escritos judíos de la época, entre ellos los que hoy llamamos deuterocanónicos (algunos de ellos escritos originalmente en griego, otros en hebreo o arameo).

Los primeros cristianos, que en su mayoría hablaban griego, usaron mucho la Septuaginta. Por eso esos libros se leyeron ampliamente en la Iglesia antigua, aunque algunos autores cristianos señalaron que no formaban parte de la lista hebrea.

San Jerónimo. A finales del siglo IV y comienzos del V, Jerónimo tradujo la Biblia al latín (la traducción que se conocería como Vulgata). Tradujo el Antiguo Testamento directamente del hebreo y expresó su preferencia por el canon hebreo, distinguiendo esos otros libros como útiles para la edificación. Aun así, la Iglesia latina siguió leyéndolos, y la Vulgata los incluyó.

La Reforma y el Concilio de Trento

Lutero. En el siglo XVI, los reformadores protestantes decidieron seguir el canon hebreo para el Antiguo Testamento. En su Biblia alemana completa (1534), Martín Lutero no eliminó estos libros: los colocó en una sección aparte, entre los dos Testamentos, presentándolos como libros buenos para leer, pero no al mismo nivel que la Escritura. Muchas Biblias protestantes posteriores siguieron ese modelo durante bastante tiempo.

Trento. La Iglesia católica, en el Concilio de Trento, aprobó en 1546 un decreto que enumeraba los libros de la Escritura, incluyendo los deuterocanónicos como plenamente canónicos. Esa lista, que ya se había recogido en concilios y documentos anteriores, quedó definida desde entonces para los católicos.

¿Y las Biblias en español? La primera Biblia completa traducida al español por un protestante, la de Casiodoro de Reina (1569), conocida como “Biblia del Oso”, incluía estos libros. La revisión de Cipriano de Valera (1602) también los contenía, agrupados aparte, entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. Con el tiempo, las ediciones protestantes de la Reina-Valera dejaron de imprimirlos, y hoy las ediciones habituales, incluida la de 1909, tienen 66 libros.

Las Iglesias ortodoxas: un canon algo más amplio

Las Iglesias ortodoxas orientales, que heredaron directamente la tradición de la Septuaginta, aceptan los mismos libros que los católicos y algunos más, como 3 Macabeos, 1 Esdras (llamado 3 Esdras en otras tradiciones), la Oración de Manasés y el Salmo 151. La lista exacta varía un poco entre Iglesias ortodoxas, y algunas ediciones incluyen otros textos en apéndice.

Así que, en realidad, no hay solo dos Biblias, sino una familia de cánones que comparten un núcleo enorme.

Otras diferencias que verás al abrirlas

Además de los libros, hay detalles prácticos que conviene conocer:

La numeración de los Salmos. Las Biblias que siguen el texto hebreo (la mayoría de las protestantes y muchas católicas modernas) numeran los Salmos de una forma; las que siguen la tradición griega y latina (algunas católicas y las ortodoxas) suelen numerar uno menos en buena parte del libro. Por eso el Salmo 23 (“Jehová es mi pastor”) aparece como 22 en algunas ediciones.

Las notas y la aprobación eclesial. Las Biblias católicas suelen llevar notas e introducciones aprobadas por la autoridad eclesiástica. Las protestantes de estudio también llevan notas, con otros énfasis.

Las traducciones habituales. En el mundo hispano, entre los católicos son frecuentes ediciones como la Biblia de Jerusalén, la Biblia Latinoamericana, El Libro del Pueblo de Dios, la Biblia de América o la Nácar-Colunga. Entre los evangélicos son muy comunes la Reina-Valera en sus distintas revisiones (especialmente la de 1960), la Nueva Versión Internacional y la Nueva Traducción Viviente. Algunas traducciones, como Dios Habla Hoy, tienen ediciones con y sin los deuterocanónicos.

Los nombres. Algunos libros cambian de nombre según la tradición: Eclesiástico y Sirácida son el mismo libro; Cantares también se llama Cantar de los Cantares; y en ediciones antiguas católicas 1 y 2 Samuel aparecían como 1 y 2 Reyes.

Lo que todos los cristianos comparten

Es fácil quedarse con las diferencias, pero lo común es mucho más grande. Católicos, protestantes y ortodoxos comparten:

  • Los 27 libros del Nuevo Testamento, idénticos en todas las tradiciones.
  • Los 39 libros del canon hebreo del Antiguo Testamento.
  • La convicción de que la Escritura es palabra de Dios y no un simple libro antiguo.
  • El centro de todo: Jesucristo, su vida, muerte y resurrección.

La Escritura misma describe así su propósito:

Toda Escritura es inspirada divinamente y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instituir en justicia, Para que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente instruído para toda buena obra. — 2 Timoteo 3:16-17 (Reina-Valera 1909)

Y el Evangelio de Juan explica por qué fue escrito:

Estas empero son escritas, para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que creyendo, tengáis vida en su nombre. — Juan 20:31 (Reina-Valera 1909)

(La Reina-Valera 1909 conserva la ortografía de su época, como “instruído” o “empero”.)

Conocer la historia del canon no tiene por qué dividir. Ayuda a entender por qué tu vecino tiene una Biblia más gruesa que la tuya, y a conversar con respeto cuando surja el tema.

Preguntas frecuentes

¿Puede un protestante leer los deuterocanónicos?

Sí. Muchos protestantes los leen como textos históricos y espirituales valiosos, especialmente para entender la época entre el Antiguo y el Nuevo Testamento (por ejemplo, la historia de los Macabeos explica el origen de la fiesta de la Dedicación, que se menciona en Juan 10:22). Lo que cambia es el valor que se les da: para la tradición protestante no son Escritura canónica.

¿Puede un católico usar una Biblia protestante?

Para leer, sí puede, aunque le faltarán siete libros y algunas secciones. La Iglesia recomienda a los católicos usar ediciones con aprobación eclesiástica, que incluyen el canon completo y notas acordes con la fe católica.

¿Es cierto que los protestantes “quitaron” libros de la Biblia?

Es una forma simplificada de decirlo. Desde la perspectiva protestante, los reformadores volvieron al canon hebreo; desde la católica, la Iglesia ya reconocía esos libros desde antiguo y Trento lo confirmó. Las dos tradiciones tienen razones históricas, y vale la pena entender ambas antes de juzgar.

¿Cambia algo en la fe cotidiana?

En la mayor parte de la lectura diaria, no: los Evangelios, los Salmos o las cartas de Pablo son los mismos. Algunas doctrinas y prácticas se apoyan en parte en textos deuterocanónicos (por ejemplo, la oración por los difuntos se relaciona a menudo con 2 Macabeos 12), y ahí sí aparecen diferencias de interpretación.

Para seguir

Para ser transparentes: la Biblia en español de Prayority es la Reina-Valera 1909, de dominio público, con los 66 libros; no incluye los deuterocanónicos. Si eres católico, puedes usarla para la lectura diaria de los libros comunes y acudir a tu edición católica para el resto. Puedes leerla y escucharla capítulo a capítulo, también sin conexión, en la Biblia de Prayority, y si estás comenzando, te puede servir nuestra guía sobre cómo empezar a leer la Biblia.

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Biblia Reina-Valera 1909: continuar leyendo el Salmo 23 y la lista de libros del Antiguo Testamento

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